16 May

Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. Juan 12:47

El propósito de Jesús era claro, y podemos verlo durante su vida en la tierra, Él vino para dar salvación y no para juzgar (v.47), uno de los muchos ejemplos encontrados en los evangelios es el de la mujer sorprendida en adulterio (Juan 8: 1-12).

Estos últimos versículos del capítulo 12, nos enseñan la importancia de guardar la Palabra, pues es necesario saber que Jesús siendo nuestro Salvador, también es nuestro Abogado, pero al que lo rechaza, su palabra lo Juzgará en el día postrero (v. 48), es decir, no podremos decir que nunca nos hablaron del evangelio.
Hechos 17:31 lo vuelve a mencionar: por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos.

Como lo dice Hebreos 10:31: ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!, Por tanto, procuremos no ser hallados culpables en aquel juicio, en vez de esto debemos ser diligentes al guardar la Palabra y llevarla por obra, sabiendo que hoy en día Jesús es nuestro Abogado, pero no olvidemos a aquellas almas que si llegasen a morir hoy en sus pecados, se convertirá en su Juez.






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