19 Sep
19Sep

Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío.
Hechos 26:16-17



Durante los viajes misioneros de Pablo, se puede ver claramente la protección de Dios. En el versículo 17 está la promesa: librándote de tu pueblo, y de los gentiles, a quienes ahora te envío.

A través de la lectura, vemos como es cumplida esta promesa, pues, aunque Pablo padeció graves castigos, sufrió persecución, y fue arrestado, su misión nunca fue detenida; en lugar de esto, él dice: “sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento” (Hechos 26:20).
Nos dirigimos al final de Hechos, y no es complicado recordar alguna ocasión en que Pablo fue librado de la muerte. De acuerdo a lo prometido, ni judíos ni gentiles han podido detenerlo en su misión; y esta promesa continúa, pues, nada ni nadie logrará impedir que Pablo predique el evangelio en Roma.

Cuando nosotros estamos bajo la voluntad del Señor, y buscamos cada día andar en ella, no hay porqué temer, pues Su promesa de protección está con nosotros; aún cuando las cosas parecen complicarse, Él guardará nuestra alma. ¡Busquemos hacer siempre Su voluntad, y descansar en Sus promesas!



He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.
Jehová te guardará de todo mal;
El guardará tu alma.
Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

🌼 Salmos 121:4-8🌼

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