09 Sep
09Sep

Porque así nos ha mandado el Señor, diciendo: Te he puesto para luz de los gentiles, A fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra.

Hechos 13:47


La luz, se encuentra entre las fuentes más importantes y conocidas de energía. Nada es visible al ojo humano en ausencia de luz. La luz penetra y disuelve la oscuridad.

Sin embargo, hay una luz más potente que la luz física que Dios creó (Gen. 1:3): ¡Dios mismo! En el Salmo 27:1, David dice: “Jehová es mi luz…”, en el Salmo 104:2, el salmista testifica sobre el Señor, el cual “…se cubre de luz como de vestidura...”, en Juan 8:12, Jesús dijo: “Yo soy la luz del mundo...”, el Apóstol Juan dijo: “Dios es luz y no hay ningunas tinieblas en él.” (1 Juan 1:5).

Jesús vino a dar vida. “… y la vida era la luz de los hombres (Juan 1:4). Y así como Él es la luz del mundo (Juan 8:12), Él también nos llama a ser la luz de este mundo (Mat. 5:14). Él nos llama a ser reflectores en un mundo oscurecido, con vidas que brillen gracias a la verdadera luz del  Hijo de Dios. 

El Señor debe ser glorificado por lo que haces, no solo por lo que dices o crees. Santiago 1:22; 2:14-18.

Es nuestro deber el resplandecer, para que los hombres vean la Gloria de Cristo. ¡Que tu vida sea una lámpara a los caminos de otros!

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