09 Sep
09Sep

Pero él, haciéndoles con la mano señal de que callasen, les contó cómo el Señor le había sacado de la cárcel. Y dijo: Haced saber esto a Jacobo y a los hermanos. Y salió, y se fue a otro lugar.

Hechos 12:17


En este capítulo leemos como Dios libró a Pedro de la mano de Herodes Agripa I (v. 11), así también la manera en que Pedro llega a donde se encontraban los hermanos, y les cuenta la forma en que fue librado (v. 12-17).

Como se dijo en la reflexión de ayer, la oración tiene poder, pero, ¿qué hacer después de que nuestra oración es respondida? 

Vemos en esta lectura, que el apóstol Pedro les contó a sus hermanos cómo el Señor lo había librado, de esta forma él testificó la respuesta de Dios a la oración. En Lucas 8:39, vemos otro ejemplo de compartir lo que Dios ha hecho en nosotros, o con nosotros, el Señor le dice al que había estado endemoniado: "Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo”, y la palabra nos dice que:”… él se fue, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él". 

No es malo contar lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, con ello el nombre de Dios es glorificado (Salmos 66:17), pero siempre debemos tener cuidado de que nuestro testimonio no le robe el primer lugar al mensaje del Evangelio, pues, compartir el Evangelio es hablar de lo que Cristo hizo por nosotros, no de nuestras vidas. 

Meditemos en esto hermanos, así como dijo el apóstol Pablo: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme ; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!” (1 Corintios 9:16).

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