09 Sep
09Sep

Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Hechos 10:34-35


Anteriormente hemos leído como Dios había preparado a Cornelio; un gentil que era temeroso Dios (hechos 10:3), y a Pedro; el predicador (hechos 10:10). 

Una vez que Pedro hubo llegado a la casa de Cornelio, ya todo estaba listo, el auditorio estaba expectante para oír el mensaje de Dios a través de este predicador. 

Y estando ahí, en ese momento, frente a aquellos gentiles, Pedro reconoció el carácter universal de la salvación, es decir, que Dios no prefiere a unas personas más que a otras, sino que se agrada de todo aquel que le teme y hace justicia (Hechos 10:34-35). Ya que, para este momento, los judíos aun veían el evangelio como algo limitado y sujeto al judaísmo y sus costumbres. 

Después de que Pedro hubo comprendido y aceptado esto, prosiguió a predicar (Hechos 10:36-43). Y mientras Pedro aún seguía hablando, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso, y aquellos que venían con Pedro se asombraban de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 

Y viendo esto, Pedro preguntó si alguien podría impedir que aquellos que habían recibido el Espíritu Santo fueran bautizados con agua. Y mandó a bautizarles en el nombre del Señor Jesús. En estos versículos podemos ver cómo se cumple el propósito de Dios (comprensión de la salvación universal), habiéndolo revelado previamente a Pedro en aquella visión (Hechos 10:10-16). 


Hermanos, así también hoy en día, podemos saber que Dios nunca discriminará a ninguna personas, o que prefiere más a unas que a otras, sino que Él ama y está para todos aquellos que le buscan, para todos aquellos que reconocen su necesidad. (Mateo 11:28). Esto debe ser una base en nuestra obra misionera personal. 

Examinemos nuestra vida hermanos:

  • ¿Realmente he comprendido que Dios no discrimina a nadie?, 
  • ¿Alguna vez no he compartido el evangelio, pues, discriminé a la persona?,
  • ¿Quizá he considerado que alguien no merece la salvación?, 
  • ¿Qué es para mí la “gracia de Dios”?
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